Entenderemos como inteligencia emocional:
La capacidad para comprender, entender y conocer nuestras emociones y las de los demás. Aprendiendo a gestionarlas y a utilizarlas de una forma proactiva, responsable y motivacional con el fin de alcanzar nuestros objetivos y metas.

Entendiendo solidez por:
La capacidad para no disminuir el rendimiento ante la incertidumbre, los errores, el fracaso, los cambios o las situaciones de distrés; gracias a una gestión emocional adecuada.

La flexibilidad por:
La capacidad de autoadaptabilidad ante situaciones desconocidas, de incertidumbre o que nos sitúan fuera de la zona de confort habitual; gracias al conocimiento de los procesos internos y al apoyo de la gestión emocional.